Esto es sólo una teoría.
Imagina por un momento que todas tus emociones tienen vida propia, su forma, como la conocemos, sigue siendo intangible. Sabes que están ahí flotando a nuestro alrededor. Nosotros los seres humanos sólo somos un simple receptáculo del cual ellas salen y entran a su voluntad. No somos lo suficientemente fuertes para domarlas, para guardarlas adentro y someterlas, lo que hacemos es contenerlas de manera temporal. Todo es temporal.
Como receptáculo mi trabajo es contenerlas por un tiempo, dejándolas entrar en mí para que ambos podamos sentir a través de mis acciones y reacciones, creando un flujo de continuo movimiento. Al final, el amor, el odio, la duda, el perdón, la alegría, son como fantasmas que no pueden sobrevivir en nuestro mundo sin dejar de poseer nuestros cuerpos repetidamente. Necesitan de nosotros, de nuestros instantes, de nuestra capacidad de ir más lejos para poder sentirse vivos, junto con nosotros. Creando un enlace.
Quizás es por esto que sentimos tantas cosas.
Imagina que algo más grande y magnífico puede pasar a través de ti para tratar de entenderse así mismo. Quiere alcanzar, estudiar y experimentar una vida, aunque sea por pequeños momentos. El problema es que nosotros los humanos somos tan pequeños y frágiles que no podemos contener las mismas emociones por mucho tiempo. Por eso entran todas las demás a la misma vez, turnándose cada uno, luchando a ver quien se sienta en el trono. Pasando por nosotros de una manera lenta, capaz de asentarse en nosotros por años y años, o de una manera tan fugaz e imperceptible que es imposible para nosotros si quiera analizarlos.
Algunas emociones son egoístas y no quieren compartir el espacio, otras veces, nosotros lo somos y no queremos dejarlas ir.
Algunas emociones son egoístas y no quieren compartir el espacio, otras veces, nosotros lo somos y no queremos dejarlas ir.
Para mí, la idea de una estadía transitoria es una idea muy liberadora porque podemos hasta cierto punto dejar de controlar todo lo que sentimos y simplemente dejarnos llevar, aceptando cada emoción que entra como un huésped en nuestra morada. Le damos la bienvenida, le enseñamos nuestro espacio y nuestros sueños.
Puede que la tristeza, la soledad, el dolor y sus demás amigos no sean los invitados más agradables en su llegada, pero si los tratamos con la misma hospitalidad que los demás sentimientos, si intentamos escucharlos, entenderlos, quizás podamos apreciar su compañía. Sabiendo que ellos no residen dentro de nosotros y que muy pronto partirán hacia otro destino.
Puede que la tristeza, la soledad, el dolor y sus demás amigos no sean los invitados más agradables en su llegada, pero si los tratamos con la misma hospitalidad que los demás sentimientos, si intentamos escucharlos, entenderlos, quizás podamos apreciar su compañía. Sabiendo que ellos no residen dentro de nosotros y que muy pronto partirán hacia otro destino.
Cada uno de nosotros a alojado en su vida la mayoría de las emociones. Así que sabes de lo que hablo.
Una vez conocí la soledad, andaba acompañada. La tristeza tiene un gran sentido del humor si encuentras los temas adecuados. Y la duda, por increíble que suene, es muy segura de si misma. Aunque ella no estaba segura que yo le creyera. Típico.
Nuestras emociones no están para quedarse, no dentro de nosotros. Pero nosotros tampoco estamos para quedarnos, nuestra vida es corta y ellos lo saben. Podemos intentar resistirlas, podemos intentar ignorarlas, pero ellas seguirán ahí. Y es algo mutuo, aquellos sentimientos nos necesitan tanto a nosotros como receptáculos como nosotros a ellos, para dejar de ser seres vacíos e incompletos. Nuestro trabajo es canalizar todo lo que son e intentar hacer algo con ello. De ahí sale la pasión, de ahí sale ese fuego para hacer las cosas que nos gustan.
Cuando la emoción y el receptáculo se alinean en un mismo objetivo, no hay nada que lo pueda parar. Al mismo tiempo, si el receptáculo no está saludable, si no logra canalizar y abrir sus puertas a estas emociones, pues puede llegar a enfermarse y dar inicio al caos. Esto pasa más a menudo de lo que parece y nos pasa a todos.
Honestamente no sé si esto es bueno o malo, pero mientras tanto intentaré ser un buen anfitrión para mis invitados.
Como dije antes, esto no es perfecto, es sólo teoría.
La práctica es otra cosa.
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Continua con el artículo anterior: Un - No sé - también es una respuesta válida en esta vida.
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