domingo, 17 de noviembre de 2013

En EBE - Sevilla ¿Tras la gran idea? Sobre ideas, experiencia y pasión.

El proceso creativo de una App - EBE 13


Tras pasarme dos días en el encuentro digital EBE 2013, (un encuentro donde personas y personalidades ligadas al mundo de la comunicación y programación web, se reúnen en una gran cita para aprender del uno al otro en un conjunto de charlas, conferencias, exposiciones y actividades), me di cuenta de algo que todo el que fue allá tiene en común, y es que todos quieren ir tras la gran idea.

¿La gran qué?

SIP, eso mismo. Tú sabes, lo has escuchado antes en los pasillos del trabajo, en las aulas de la universidad, esa cosa que todo el mundo quiere, ese billete ganador de la lotería en el mundo de la comunicación y la publicidad, ese ser mitológico que solo unos pocos han tenido el placer de ver.
“LA GRAN, JUGOSA, que me proclamara rey del mundo, IDEA).

Esa idea puede venir de cualquier forma, un nuevo modelo de negocios, un producto, una página web, una app, no importa. Lo que importa es que la consigas, porque esa idea va a cambiar el mundo. Y eso no es malo, pero creo que las personas buscan una gran idea sin pensar en sus verdaderas motivaciones o por las razones equivocadas. Todos tenemos algo que nos mueve a buscarla, pero pienso que la mayoría solo quieren ser “The next big thing”.

En una de las charlas uno de los creadores de una app hablaba sobre disrupción. Decía que para crear disrupción en el mercado y crear algo relevante, debemos escuchar las necesidades, no crearlas, ESCUCHAR las necesidades de las personas. Pero es imposible que una persona logre captar una pizca de necesidad si no puede ver más allá de su propio deseo de alcanzar el éxito. No puedes escuchar si solo quieres escucharte a ti mismo hablar.

Muchas personas que han tenido la oportunidad ser parte de una gran idea, se han quedado cortas.
En algún momento se han dado cuenta  que el trabajo que conlleva realizar una gran idea no es poco. Eso pasa solo cuando quieres ver el producto final. Me recuerda algo que el autor britanico Neil Gaiman dijo una vez, decía que el odiaba las grandes ideas porque las personas siempre iban a donde él a contarles su “Gran idea”, en la que él tenía que hacer todo el trabajo. Es decir, la persona le daba la “la gran idea” (la parte “difícil”) y él la escribía (la parte “fácil”). Pues no, la parte difícil es sentarse dia tras dias en un escritorio y con inspiracion o no terminar la historia. Lo mismo sucede con crear un app, una web, un producto o un nuevo modelo de negocios, siempre hay un gran trabajo que hacer, pero no todos están dispuestos a realizarlo.

En mi caso, hace unos años atrás tuve la oportunidad de ser parte de una gran idea. Era interesante, tenía potencial. Así que me lance a trabajar y por un tiempo todo iba bien, pero luego llego el verdadero trabajo: Venderla

Personalmente, mis habilidades de venta son las mismas que la que tiene un testigo de Jehovah para convencer a alguien  que lo deje entrar a su casa. (Probablemente menos)
Pero para ponerlo corto, no soy muy bueno.  Y muchos dirían “pero tú eres publicista!” Y yo les digo, Publicidad: Es una forma de comunicación NO PERSONAL…

Pero por otro lado, yo soy muy bueno vendiendo mis propias ideas. Así que me compre un enjuague bucal con blanqueador de dientes y  salí a vender. Y la gente me escuchaba, y muchos asentían con la cabeza y al final estrechábamos las manos. Algunos nos aceptaron y otros no nos dejaron pasar por la puerta de entrada. Pero todo estaba bien, porque por cada diez NO había un SI que compensaba el rechazo.

Mientras avanzaba el tiempo me sentía muy cansado y el  trabajo no dejaba de entrar. Siempre había algo más que hacer, que corregir, que cambiar y más gente a la que había que convencer. Y eso es parte del trabajo, pero me di cuenta que yo estaba trabajando para la idea equivocada. No, perdón, YO era la persona equivocada para esa idea.

Yo no estaba dispuesto a hacer el trabajo porque no me apasionaba. Y no lo logre porque al principio solo quería crear algo especial y grande pero sin pensar en lo que venía en el medio de la idea y la grandeza del producto final. Estaba creando algo que no era para mí.  Así que salí del proyecto independientemente de que al final hubiera dado resultados o no. Porque sé que aun así, yo no hubiera estado completo.

El que trabaja para una gran idea, necesita una razón que lo levante al día siguiente aunque todas las adversidades se presenten. Y cuando vemos a muchas personas que se paran a hablar en la tarima, vemos que cuando comienzan a hablar sobre sus grandes proyectos, nos damos cuenta que ellos tienen eso. Ellos pasaron el trabajo, ellos han sacrificado dinero, esfuerzo y sobre todo, el tiempo. Por eso están ahí parados. Se lo merecen.

Una idea, una historia, una app, no son nada, si no estás dispuesto a llevarla hasta el final. Así que para todos los que están buscando una gran idea, les dejo con un consejo de Neil Gaiman a las personas que están pensando sobre escribir. Pero creo que se aplica a todo lo que quieras lograr.

Para escribir mejor lo que tienes que hacer es esto:

“Tú escribes historias, las terminas, tú empiezas a escribir otras historias,  las terminas también, y en un punto entre escribir y terminar historias, tú te vuelves bueno haciendo eso”

Pero para lograrlo, hay que sentarse a escribir.

Jean Mitchell Vargas Cruz es un publicista de la Republica Dominicana que actualmente reside en Espana estudiando lo que le gusta.

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