Tras pasarme dos
días en el encuentro digital EBE 2013, (un
encuentro donde personas y personalidades ligadas al mundo de la comunicación y
programación web, se reúnen en una gran cita para aprender del uno al otro en
un conjunto de charlas, conferencias, exposiciones y actividades), me di
cuenta de algo que todo el que fue allá tiene en común, y es que todos quieren
ir tras la gran idea.
¿La gran qué?
SIP, eso mismo. Tú
sabes, lo has escuchado antes en los pasillos del trabajo, en las aulas de la
universidad, esa cosa que todo el mundo quiere, ese billete ganador de la lotería
en el mundo de la comunicación y la publicidad, ese ser mitológico que solo
unos pocos han tenido el placer de ver.
“LA GRAN, JUGOSA, que me proclamara rey del mundo, IDEA).
“LA GRAN, JUGOSA, que me proclamara rey del mundo, IDEA).
Esa idea puede
venir de cualquier forma, un nuevo modelo de negocios, un producto, una página
web, una app, no importa. Lo que importa es que la consigas, porque esa idea va
a cambiar el mundo. Y eso no es malo, pero creo que las personas buscan una
gran idea sin pensar en sus verdaderas motivaciones o por las razones
equivocadas. Todos tenemos algo que nos mueve a buscarla, pero pienso que la mayoría
solo quieren ser “The next big thing”.
En una de las
charlas uno de los creadores de una app hablaba sobre disrupción. Decía que
para crear disrupción en el mercado y crear algo relevante, debemos escuchar
las necesidades, no crearlas, ESCUCHAR las necesidades de las personas. Pero es
imposible que una persona logre captar una pizca de necesidad si no puede ver más allá
de su propio deseo de alcanzar el éxito. No puedes escuchar si solo quieres
escucharte a ti mismo hablar.
Muchas personas
que han tenido la oportunidad ser parte de una gran idea, se han quedado
cortas.
En algún momento
se han dado cuenta que el trabajo que conlleva realizar una gran idea no es poco. Eso pasa solo cuando quieres ver el producto final. Me recuerda algo que el autor britanico Neil
Gaiman dijo una vez, decía que el odiaba las grandes ideas porque las personas
siempre iban a donde él a contarles su “Gran idea”, en la que él tenía que
hacer todo el trabajo. Es decir, la persona le daba la “la gran idea” (la parte
“difícil”) y él la escribía (la parte “fácil”). Pues no, la parte difícil es
sentarse dia tras dias en un escritorio y con inspiracion o no terminar la historia. Lo mismo sucede con crear un app, una web, un
producto o un nuevo modelo de negocios, siempre hay un gran trabajo que hacer,
pero no todos están dispuestos a realizarlo.
En mi caso, hace
unos años atrás tuve la oportunidad de ser parte de una gran idea. Era
interesante, tenía potencial. Así que me lance a trabajar y por un tiempo todo
iba bien, pero luego llego el verdadero trabajo: Venderla
Personalmente,
mis habilidades de venta son las mismas que la que tiene un testigo de Jehovah para
convencer a alguien que lo deje entrar a
su casa. (Probablemente menos)
Pero para
ponerlo corto, no soy muy bueno. Y
muchos dirían “pero tú eres publicista!” Y yo les digo, Publicidad: Es una
forma de comunicación NO PERSONAL…
Pero por otro
lado, yo soy muy bueno vendiendo mis propias ideas. Así que me compre un
enjuague bucal con blanqueador de dientes y salí a vender. Y la gente me escuchaba, y
muchos asentían con la cabeza y al final estrechábamos las manos. Algunos nos
aceptaron y otros no nos dejaron pasar por la puerta de entrada. Pero todo
estaba bien, porque por cada diez NO había un SI que compensaba el rechazo.
Mientras
avanzaba el tiempo me sentía muy cansado y el trabajo no dejaba de entrar. Siempre había algo
más que hacer, que corregir, que cambiar y más gente a la que había que convencer.
Y eso es parte del trabajo, pero me di cuenta que yo estaba trabajando para la
idea equivocada. No, perdón, YO era la
persona equivocada para esa idea.
Yo no estaba
dispuesto a hacer el trabajo porque no me apasionaba. Y no lo logre porque al
principio solo quería crear algo especial y grande pero sin pensar en lo que venía
en el medio de la idea y la grandeza del producto final. Estaba creando algo
que no era para mí. Así que salí del
proyecto independientemente de que al final hubiera dado resultados o no. Porque
sé que aun así, yo no hubiera estado completo.
El que trabaja
para una gran idea, necesita una razón que lo levante al día siguiente aunque
todas las adversidades se presenten. Y cuando vemos a muchas personas que se
paran a hablar en la tarima, vemos que cuando comienzan a hablar sobre sus
grandes proyectos, nos damos cuenta que ellos tienen eso. Ellos pasaron el
trabajo, ellos han sacrificado dinero, esfuerzo y sobre todo, el tiempo. Por eso están
ahí parados. Se lo merecen.
Una idea, una
historia, una app, no son nada, si no estás dispuesto a llevarla hasta el
final. Así que para todos los que están buscando una gran idea, les dejo con un
consejo de Neil Gaiman a las personas que están pensando sobre escribir. Pero
creo que se aplica a todo lo que quieras lograr.
Para escribir
mejor lo que tienes que hacer es esto:
“Tú escribes
historias, las terminas, tú empiezas a escribir otras historias, las terminas también, y en un punto entre
escribir y terminar historias, tú te vuelves bueno haciendo eso”
Pero para
lograrlo, hay que sentarse a escribir.
Jean Mitchell Vargas Cruz es un publicista de la Republica Dominicana que actualmente reside en Espana estudiando lo que le gusta.
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